FLUOR YBOMBA ATOMICA: Que tienen que ver nuestros dientes y el proyecto Manhattan?

Un artículo escrito por Chris Bryson & Joel Griffiths que mencionaba todas estas cuestiones fue enviado al Christian Science Monitor en 1997. A pesar de los favorables comentarios de editores y la enorme cantidad de información y documentación, la historia sigue sin ser publicada por el Monitor.

En los Estados Unidos hace 50 años se comenzó a añadir flúor al agua del grifo porque supuestamente se había descubierto que reducía la caries infantil, pero mucha documentación hasta ahora clasificada revela que existe una conexión importantísima entre el flúor y la era nuclear.

Hoy en día dos terceras partes del agua de grifo en EEUU contiene flúor, ya que no todas las autoridades municipales confían en su seguridad.

A la luz de cientos de documentos de la Segunda Guerra Mundial que ahora han visto la luz y documentos desclasificados de proyecto Manhattan, el proyecto llevado a cabo por un grupo militar de EEUU que construyó la bomba atómica, existe una relación muy estrecha entre el flúor que vierten en los depósitos del agua que sale por el grifo y el Proyecto Manhattan.

Aunque nos parezca mentira, (debido al prudente y consistente lavado de cerebro desde que nacemos, que nos lleva pensar que sin fluor para los dientes, no merece la pena ni que te los laves), el flúor es la sustancia química clave para la construcción de la bomba atómica. Millones de toneladas fueron necesarias para la creación de la primera bomba atómica y de las armas nucleares durante la Guerra Fría.

Siendo uno de las sustancias químicas mas tóxicas conocidas, era la sustancia química mas peligrosa para la salud para trabajadores y comunidades de vecinos cercanos a la zona de fabricación, como así revelan los documentos desclasificados.

La documentación desclasificada revela:

* Que muchas de las pruebas originales de que el flúor era seguro para los seres humanos fueron solicitadas secretamente a los científicos que desarrollaron el programa con el objeto de poseer evidencia de su presunta seguridad en caso de que hubiera denuncias judiciales por parte de los ciudadanos. Los primeros juicios contra el programa de desarrollo de la bomba A en EEUU no fueron sobre radiación sino sobre el daño producido por el flúor.

* Se llevaron a cabo estudios humanos. Los investigadores de programa de la bomba A diseñaron un estudio que llevaron a cabo sobre los efectos del agua fluorada en la salud llevado a cbao en NY desde 1945 a 1956.

* Las pruebas de los efectos adversos del uso de flúor fueron censuradas por razones de seguridad por la Comisión de Energía Atómica, considerada la agencia más importante y ponderosa durante la Guerra Fría en EEUU.

* Los estudios sobre la seguridad del uso del flúor fueron llevados a cabo en la Universidad de Rochester, donde también se habían realizado los experimentos famosos de la Guerra Fria sobre radiación en los humanos, en los que inyectaban dosis tóxicas de plutonio radioactivo. Los estudios sobre el flúor fueron llevados a cabo con el “mismo nivel de ética profesional”, ya que la “seguridad nacional” era prioritaria.

Además de fluorosis (visible en los dientes), el fluor se acumula en los huesos, favoreciendo la fractura ósea temprana. Estudios humanos fueron ocultados donde se demostraba el poderoso efecto del flúor sobre el Sistema Nervioso Central y funcionamiento del cerebro y disminución de inteligencia.

La investigadora P. Mullenix, incrédula ante el hecho de que no se hubieran llevado a cabo estudios sobre el efecto del flúor en el cerebro, vio como el apoyo económico a la investigación le fueron retirados por parte del NIH U.S. National Institutes of Health (NIH) cuando propuso realizar estudios sobre esta materia.

Documentos desclasificados del Proyecto Manhattan de Abril de 1944 dicen lo siguiente: “La evidencia clínica sugiere que el hexafluorido de uranio puede tener un marcado papel en el sistema nervioso central y parece que el F (flúor) Más que el T (uranio) es el factor causal”.

Este informe, con estas palabras, con el sello de “Top Secret” está dirigido al cabeza de la sección médica del Proyecto Manhattan, Coronel Stafford Warren. Este coronel anota a pie del informe “Dado que estos componentes son esenciales, será necesario saber de antemano qué efectos concretos pueden provocar, no sólo para proteger a un individuo dado, sino también para prevenir que un trabajador confuso, debido a los efectos sobre su sistema nervioso, pueda herir a otros cumpliendo impropiamente sus funciones” .

Es evidente, como así concluye Dr. Mullenix que se han realizado estudios sobre el efecto del F en el sistema nervioso, especialmente con una nota así que a duras penas pudo haber sido ignorada.

La doctora Mullenix se niega a abandonar la investigación sobre sus efectos puesto que “el flúor está tan presente en nuestras vidas y simplemente no sabemos qué puede estar produciéndonos, no se puede ignorar esta cuestión”. La documentación desclasificada nos sitúa en el momento culminante de la Guerr Fría en 1944 cuando un accidente grave ocurrió en la fábrica química E.I. du Pont du Nemours Company en Deepwater, New Jersey. La fabrica estaba produciendo entonces millones de toneladas de flúor para el Proyecto Manhattan, el programa secreto de construcción de la bomba atómica.

El verano de 1943, los agricultores empezaron a denunciar que sus cosechas tenían “una plaga” y que algo estaba quemando sus cultivos de melocotones. Los caballos y las gallinas y pollos enfermaban y morían repentinamente y los propios agricultores comenzaron a enfermar con vómitos y otros síntomas.

Todo esto fue confirmado por Philip Sadtler de los Sadtler Laboratories de Philadelphia, una de las empresas de consultoría química más importantes del país, un poco antes de que éste muriera.Los granjeros de New Jersey esperaron hasta el final de la guerra para denunciar a du Pont y el Proyecto Manhattan por daño producido por flúor.

Preguntado sobre esta relación entre la campaña de fluorización y el proyecto Manhattan el Dr Harold Slavkin, Director del National Institute for Dental Research, de los EEUU dijo, “No conocia esa relación pero insisto sobre la eficacia del tratamiento ya que no tengo prejuicios sobre el origen del conocimiento científico que podamos tener”.

Tras comparar las versiones secreta y pública del estudio censurado, la toxicóloga Phyllis Mullenix comentó “Esto me hace sentir vergüenza de ser científica.” Para más información sobre el flúor, fuentes y efectos http://www.fluoridealert.org/f-sources.htm

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